Cómo deprimirse sin estilo
Y es que para todo se ha de tenerlo. Se es como las personas que vienen de muy lejos, pertenecientes a la despeinada, descalza, remolona y hambrienta multitud que necesita de alguien; de algo. Tres días sin ducharte por supuesto que te hacen perder cualquier esbozo de cualquier cosa. El alcohol ya sólo te sabe a agua y por muy beodo que andes, tienes demasiada sed. Buscas a todos; buscas a los que ya buscabas y también a los que nunca buscaste. Sales de noche para ver visiones. El olor a grasa de tu cabeza te hace recordar todo lo que atendiste y comienzas a alucinar con todo lo que vendrá. Con ese olor aquí podrías pasar desapercibido -aquí siempre pasas desapercibido-, pero te sientes tan raro que sólo por estos momentos te gustaría llamar la atención de alguien; de algo.
'Raro'. Mezcla en partes quasiequipotentes de tristeza, soledad, desesperanza, apatía, abulia, confusión y malestar general. Alguna domina en función del día y/o sustancia administrada. La bendita tendencia al estado de mínima energía; siempre buscando las salidas fáciles; ad infinitum, mientras no cueste trabajo: será más fácil deprimirse.
Y es que ya ni siquiera se busca la utopía. Un grito por la paz mental.
"Verdadero padre, verdadero hijo."
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