sábado, junio 13, 2009

Enamorado del concepto

Habría que ser sincero y tener valor, para aceptar que se está enamorado del concepto. Dar por sentado que, como en las ciencias inexactas, la teoría no tiene nada que ver con la práctica.

Habría que tener bien claro el precio de practicar, que en nada compensa a las promesas que esperas se te cumplan.

Un abrazo desnudos, sentir como sus pechos rozan tu tronco. Comprobar cómo la gravedad afecta cada pequeño segmento de su cuerpo... y vencerla temporalmente con caricias... encantado de que después todo vuelva a su sitio... y volver a comenzar.

Palabras, miradas y gestos que te harían renunciar a tu vida, para dedicarla por completo a otra. Olvidar lo que juraste y de lo que renegaste.

Habría que tener bien claro que, en caso de quedarse suspirando por promesas, la soledad es un fin del que muchos se arrepienten.

Pero te das cuenta de que el abrazo viene sólo cuando ya se ha pagado un precio, o al menos cuando ya se ha firmado un pagaré. No hay acción sin previa cesión.

Palabras, miradas y gestos que te harían renunciar al miedo a lo ilegal... y a los derechos humanos.

Cuando empieces a notar arrepentimiento, recuerda que fue una decisión que tomaste después de aplicar metodología científica a un concepto subjetivo. Retroalimentación progresiva. Sí, sí: todo el tiempo fuiste conciente.

No te quejes ni busques sustitutos ahora. No plantees tu orientación sexual a estas alturas. No intentes secuestrar a los demás menidigando su compañía. Tus riquezas y tus regalos no impresionan a nadie. Lo único que consigues es fomentar el círculo vicioso y atraer malas personas.

Amigo, ya no estás como para jugar la tómbola de la gente. Bienvenido al club de los enamorados del concepto.