Sinestesias
Te quiero. Maravilloso. Concentración piroclástica que funde mis entrañas: implosión. Vulnerabilidad, juventud, nerviosismo, esperanzas infundamentadas, inspiración panartística, agudización sensorial. Sinestesias. Miles de imágenes y ocurrencias felices. Risas. Cambios de color y sus sabores. Metamorfopsias de propios y ajenos: explosión. Trascendencia exterior. Aliño de vida.
Alcance fantástico y preocupante. Aquí, pensado en lo que haces pensar; sintiendo lo que haces sentir. Agudo. Febril. Perdiendo el quicio. Es aquí donde resignadamente digo: 'no soy nadie'. Todo lo que dicho, lo despotricado, aquello renegado... todo lo que parecía imposible de guardar y patear por debajo del tapete de mi orgullo. Nunca me pareció que pudiera ser tan sabroso tragarme mis más crudas palabras. Pasar la saliva envenenada de sarcasmo. Aquella lógica adquirida a golpes y correrías; la base de mi ética conductual. Mis principios.
Debe ser insano entrar en razón y hacer caso a la realidad, mi compañera de cama durante años. Busco a quien pueda aclararme qué es lo normal, al genio que sabe el camino llano; lo correcto. Quiero escuchar dos o más versiones, pero no encuentro ni siquiera una. ¿Qué hay de malo en ser tibio? ¿Qué hay de malo en ya no ser cuadrado?
No creo que me quieras. Estoy asustado. Te quiero. La naturaleza está dejándome ser protagonista de la cíclica historia de la alevosía. Te aprovecharás de la ventaja natural que brindan las vivencias. Te atribuirás méritos que no te corresponden. Presumirás de lo que tienes y de lo que no tienes. Te jactarás de lo que has vivido y de lo que no soñaste. Te fusilarás las mejores palabras y profundas frases ajenas. Sonreirás socarronamente, con el dominio de aquél que sabe que a estas alturas ya no se puede perder casi nada de lo que realmente importa. Usarás técnicas de señuelos y faroles.
Y sin embargo te tengo sentimientos puros. Despliego para ti una falaz cola pavorrealoide, bengala que exponencie las probabilidades de que me encuentres. Intentos de acompañarte, de que te conmueva tamaño sentimiento. Patadas de ahogamiento. Siente mis pensamientos. Sinestesias.
Te quiero. Maravilloso. Cúmulo nuboso que presagia nieve de mis ojos. Sé que no duraremos mucho tiempo. Deletéreo y efímero, es cierto. Pero déjame quererte en paz, con un cariño devoto que sólo te haga sentir sopor. Dulce tormento, el mío. Quererte en silencio y contárselo al amor. Aliviar mis cicatrices en tu comprensión. En nuestros absortos encuentros. Sentir por un momento que es mentira que jamás será recíproco.
Ser afortunado, encontrar al sabio conocedor del camino llano, y preguntarle: ¿debo seguir siendo un libro abierto? Tal vez me recomendará ser malo y esconder secretos. Y sabría qué debo hacer para hacerte ganar sin perder mi última gota de ánima.
Alcance fantástico y preocupante. Aquí, pensado en lo que haces pensar; sintiendo lo que haces sentir. Agudo. Febril. Perdiendo el quicio. Es aquí donde resignadamente digo: 'no soy nadie'. Todo lo que dicho, lo despotricado, aquello renegado... todo lo que parecía imposible de guardar y patear por debajo del tapete de mi orgullo. Nunca me pareció que pudiera ser tan sabroso tragarme mis más crudas palabras. Pasar la saliva envenenada de sarcasmo. Aquella lógica adquirida a golpes y correrías; la base de mi ética conductual. Mis principios.
Debe ser insano entrar en razón y hacer caso a la realidad, mi compañera de cama durante años. Busco a quien pueda aclararme qué es lo normal, al genio que sabe el camino llano; lo correcto. Quiero escuchar dos o más versiones, pero no encuentro ni siquiera una. ¿Qué hay de malo en ser tibio? ¿Qué hay de malo en ya no ser cuadrado?
No creo que me quieras. Estoy asustado. Te quiero. La naturaleza está dejándome ser protagonista de la cíclica historia de la alevosía. Te aprovecharás de la ventaja natural que brindan las vivencias. Te atribuirás méritos que no te corresponden. Presumirás de lo que tienes y de lo que no tienes. Te jactarás de lo que has vivido y de lo que no soñaste. Te fusilarás las mejores palabras y profundas frases ajenas. Sonreirás socarronamente, con el dominio de aquél que sabe que a estas alturas ya no se puede perder casi nada de lo que realmente importa. Usarás técnicas de señuelos y faroles.
Y sin embargo te tengo sentimientos puros. Despliego para ti una falaz cola pavorrealoide, bengala que exponencie las probabilidades de que me encuentres. Intentos de acompañarte, de que te conmueva tamaño sentimiento. Patadas de ahogamiento. Siente mis pensamientos. Sinestesias.
Te quiero. Maravilloso. Cúmulo nuboso que presagia nieve de mis ojos. Sé que no duraremos mucho tiempo. Deletéreo y efímero, es cierto. Pero déjame quererte en paz, con un cariño devoto que sólo te haga sentir sopor. Dulce tormento, el mío. Quererte en silencio y contárselo al amor. Aliviar mis cicatrices en tu comprensión. En nuestros absortos encuentros. Sentir por un momento que es mentira que jamás será recíproco.
Ser afortunado, encontrar al sabio conocedor del camino llano, y preguntarle: ¿debo seguir siendo un libro abierto? Tal vez me recomendará ser malo y esconder secretos. Y sabría qué debo hacer para hacerte ganar sin perder mi última gota de ánima.
"Verdadero padre, verdadero hijo."
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