domingo, septiembre 04, 2011

Inexistente

Gracias a ti por responder a mis cartas. Qué pena me da, muchísima, que ya no te vaya a ver más por aquí. Saber que existía una posibilidad de verte, aunque fuera de vez en vez, anidaba en mi corazón una grata ilusión. Qué emocionante imagen es la de verse perdido sabiendo que quizá no lo estés. Te echo de menos desde octubre y ahora tendré que resignarme a echarte de menos sabiendo que no volveré a verte. Qué tristeza; me pregunto -sin parar- si algún día podré dejar de sentirme tan vacío y consumirme de saber que quizá no lo estoy. Gracias por prestarme tu atención y regalarme parte de tu tiempo para leer mis terquedades.

En contraste, me alegro de que al menos podemos decir que guardamos un recuerdo amoroso de nosotros (espero que no sólo me escribas esas cosas para consolarme).

Perdóname por favor por lo que pasó el último día que nos vimos: esa tarde me quedó claro que, a pesar de que intenté de todo para no perderte ni dejar de verte, nunca podré asimilarte con frivolidad y nunca podré dejar de sentir celos por ti. ¿Ser el amante es así?

Sí, me has hecho sufrir muchísimo, lo indecible, desde que te conozco; sin embargo no queda en mí ningún rencor ni mal sentimiento; al contrario, hoy te sigo amando más que siempre. Y en nombre de este amor permanente, deseo para ti -cada día de mi vida- que en tu camino te vayas encontrando con la mejoría paulatina que te lleve al nivel de estabilidad y dicha ideal... que perdure, hasta el mismo día en que tengas que dejar el mundo (y no podré decir que me alegro porque no estaré ahí).

Te quiero. Si de verdad lloras cuando me escribes, deberías verme llorar ahora mientras huelo en mis mismas entrañas tu aroma delicado; mientras toco en el aire la suavidad de tu piel; y mientras miro en el horizonte tu mirada infinitamente extraviada. Cada día busco un diagnóstico para esta pérdida de sentido, pero más valdría un tratamiento, porque no es normal esta resaca tan bestial a la que le quedan ya apenas unos días para cumplir el año. Sigo mueriendo lentamente... y cada día más.

Yo también espero que nadie más me haga daño, pero me parece que eso sólo depende de mí. Supongo que si un día consigo superar esto y dejar de quererte o de echarte de menos, supongo, que ese día volveré a nacer. Y si un día me encuentro con una nueva relación, no espero que sea buena o mala, ni que sea apagada o volcánica... no espero que sea fea, guapa o resultona, ni que sea efímera o longeva... sólo espero que, cualquiera que sea el caso, sea existente.

2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Ánimo, pequeñito! Ánimo para terminar la especialidad. Te querré siempre, mi morenito, y siempre te llevaré en mi memoria. Un abrazo infinito de tu gÜerita

9/19/2011 2:09 a.m.  
Anonymous Anónimo said...

No sólo en mi memoria, sino en mis pensamientos. Cómo estás, mi miniso?

9/22/2011 1:22 a.m.  

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